Ingresan al programa
Mujeres recluidas en El Buen Pastor se vinculan al programa de confección, con el respaldo oficial de la Secretaría de Gobierno de Barranquilla.
"Entre hilos y Esperanza:
cada camiseta es un paso hacia un
nuevo comienzo."
Mujeres privadas de libertad aprenden confección profesional y envían sustento a sus hijos. Detrás de cada costura hay una madre que no renuncia a serlo.
Con el respaldo de
Tú eres importante.
Gracias por no mirar el pasado de nuestras mujeres, sino por ayudarnos a bordar un presente digno para ellas y sus familias.
Un día cualquiera, dos hombres visitaron el Centro El Buen Pastor y vieron madres que solo necesitaban una oportunidad. Lo que empezó como un sueño es hoy una fábrica completamente equipada dentro del penal.
Mujeres recluidas en El Buen Pastor se vinculan al programa de confección, con el respaldo oficial de la Secretaría de Gobierno de Barranquilla.
Reciben capacitación profesional en confección y estampado textil con las mismas máquinas industriales de la empresa. Un oficio real, un futuro real.
Ganan un salario que envían a sus familias, recuperan su autoestima y salen libres con un oficio en sus manos que nadie les podrá quitar jamás.
Cuando llegué al taller no creía que aprendería. Hoy coso más de 30 piezas al día. Mi hija mayor pudo seguir en el colegio gracias a lo que gané aquí. Eso no tiene precio.
Las máquinas de coser me dieron un oficio. Pero más que eso, me dieron propósito. Cada mañana tenía una razón para levantarme con orgullo. Dejé de ver rejas y empecé a ver posibilidades.
Salí libre con un certificado de confección y experiencia real. Me contrataron en un taller externo a los dos meses. Hoy tengo mi propio empleo estable. La fundación me cambió la vida para siempre.
* Nombres e iniciales cambiados para proteger la privacidad y dignidad de las beneficiarias.
Tu apoyo crea el puente entre el encierro y la esperanza.
Cada gesto suma. Cada camiseta lleva su historia.