La historia de dos hombres que vieron madres donde otros veían reclusas, y decidieron que sus manos merecían una máquina de coser.
Nuestra historia comienza en el corazón de Barranquilla con Camisetas y Más Camisetas, una empresa dedicada a la confección y estampado con el sueño de llevar la calidad colombiana al mundo. Sin embargo, en medio del crecimiento empresarial, sentimos que faltaba una pieza clave en nuestro patrón: el impacto social.
Juan Salazar, empresario, en compañía del abogado Bernardo Gómez, decidieron crear no solo un proyecto, sino soñar en grande: colocar las máquinas de Camisetas y Más Camisetas no solo para unir telas, sino también para reparar vidas.
Al conocer de cerca la realidad de las mujeres recluidas en el Centro de Rehabilitación El Buen Pastor de Barranquilla, se dieron cuenta de que en su gran mayoría son madres cabeza de hogar, preocupadas por el sustento de sus hijos e incluso sus padres. Para ellas era difícil resolver desde la privación de la libertad. Así que decidieron actuar. Con el apoyo de la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía Distrital de Barranquilla, lograron el ingreso a ese lugar.
Así nació la Fundación Camisetas y Más Camisetas. Lo que empezó como un sueño, hoy es una fábrica de confección totalmente equipada dentro del centro de rehabilitación, donde el ruido de las máquinas de coser ha reemplazado al silencio de la desesperanza.
"Hoy no solo somos una empresa de dotaciones y publicidad textil — somos una familia que cree que todos merecen una segunda oportunidad para diseñar su futuro."
— Juan Salazar & Bernardo Gómez, Fundadores
Existimos para transformar el tiempo de encierro en tiempo de siembra. Nuestra misión es devolver la dignidad, la esperanza y la independencia económica a las mujeres privadas de la libertad en Barranquilla, convirtiéndolas en artesanas de su propio futuro.
A través de la confección profesional, brindamos a estas madres cabeza de hogar una herramienta poderosa: el trabajo honrado. Cada máquina de coser se convierte en un puente de amor entre una madre en prisión y su hogar, permitiéndoles enviar sustento a sus hijos y familias. No solo fabricamos camisetas — tejemos redes de dignidad que demuestran que el trabajo libera el espíritu y repara vidas.
Soñamos con una Colombia donde ninguna mujer tenga que volver a delinquir por necesidad. Aspiramos a convertirnos en un referente latinoamericano de reinserción social a través del emprendimiento textil, donde nuestra etiqueta sea reconocida no solo por la calidad de cada prenda, sino por la historia de superación que llevan sus hilos.
Visualizamos un futuro donde cada beneficiaria recupere su libertad con la frente en alto, un oficio profesional en sus manos y la certeza de que la sociedad las recibe para construir juntas una vida nueva. Cuando la empresa privada y el sector público se unen con humanidad, las transformaciones sociales dejan de ser promesas para convertirse en realidad.
A través del salario que ganan en el taller, ellas siguen presentes en la vida de sus hijos, garantizando su alimentación y estudio, rompiendo así el ciclo de la pobreza.
Convertimos el taller en un refugio. Al sentarse frente a la máquina, la mente se ocupa, la ansiedad baja y la autoestima sube. Que se sientan orgullosas de lo que sus manos pueden crear.
No enseñamos solo a coser; enseñamos un arte. Un conocimiento profesional que nadie les podrá quitar y que será su pasaporte laboral al recuperar la libertad.
Somos la prueba viva de que cuando la empresa privada y el sector público se unen con humanidad, las transformaciones sociales son reales y tangibles.
Tu apoyo puede transformar la vida de una mujer y toda su familia. Cada gesto cuenta. Cada camiseta lleva su historia.